domingo, 26 de mayo de 2019

Director: PACHI BENÍTEZ PEÑATEAñadir a favoritos
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La derecha rancia

Se ponen los partidos en velocidad de crucero ante las dos fechas electorales que se avecinan. Engrasan sus maquinarias mediáticas para fidelizar al electorado en base a mensajes que en la mayoría de los casos requieren de un profundo análisis para que el ciudadano oriente su intención de voto. Pero aún y así, nadie asegura que el votante sea consciente del alcance y el contenido real de los argumentos que muchos partidos esgrimen a la hora de intentar convencer. Es más, tampoco es fiable que cuando decidamos emitir nuestro voto en función de un contenido programático determinado, este se vaya a llevar a efecto con todas las consecuencias y no sea un papel al viento que una vez decantadas las urnas, “si lo dije no me acuerdo”.

 

Y es que estoy cansado de escuchar o leer en los medios afirmaciones o comentarios que las más de las veces te hacen sudar copiosamente o tirarte de los pelos y en ese tris me pone muchas veces esta derechona actual cada vez más extrema y extremista. Baste escuchar a Casado cuando plantea que hay que cambiar la ley del aborto para que se “sostengan las pensiones” y mi hombre se queda tan fresco soslayando cualquier otra medida que si puede ir en beneficio de la natalidad. Culpar al aborto del descenso de la natalidad es un insulto a la inteligencia, porque sería como decir que todas las mujeres que se quedan embarazadas tienen como objetivo abortar. Una de tantas mentiras o manipulaciones que nos intenta vender la derecha con el fin de captar la atención de la sociedad más retrógrada.

 

En la prensa de hoy el mismo señor Casado nos sale que el PP es la opción de gobierno válida para sacar adelante al país porque tienen la “experiencia y las cosas claras”. Claro, si lo lees así sin más te quedas con qué buenos son, son la panacea; pero una vez que empezamos a profundizar nos encontramos con que en dicho partido han cambiado algunas caras visibles, pero detrás continúan moviendo los hilos los mismos carcas de siempre, los que no quieren que nada cambie, que se mantenga el control del poder. De ahí que apoyen como figurante a alguien que no brilla por sus principios progresistas e igualitarios, sino por todo lo contrario.

 

Recordarle al señor casado que su partido tiene la “experiencia” de acabar con el estado del bienestar, de imponer reformas laborares que han ido en contra de los trabajadores y han beneficiado a las empresas, de la congelación de sueldos y pensiones, de saquear la hucha de las pensiones, de imponer una ley mordaza que atenta contra derechos básicos de la democracia, de echar leña al conflicto con Cataluña por la ausencia de diálogo y capacidad de negociación, de usar el dinero de todos para salvar a la banca que nos asfixia día a día y que solo mira por su cuenta de beneficios,  y un largo etcétera nada positivo.

 

Y, ciertamente, también tienen “las cosas claras”, respecto a cómo utilizar cajas B, a cómo llevar doble contabilidad beneficiándose de las supuestas aportaciones de empresas afines, a tener en sus filas a cientos de presuntos o sentenciados corruptos, a intentar echar tierra sobre casos turbios o a proteger a muchos manos ligeras de partido hasta que nos les queda otra que dar marcha atrás porque la justicia pone las cosas claras; a cargarse o inhabilitar a muchos jueces porque los derroteros de las causas que llevaban les perjudicaban.

 

En fin, si tiramos de  hemeroteca los casos son casi infinitos y nos da pie para opinar y decir que para nada esta derechona rancia es la que se necesita para sacarnos que túnel oscuro en que nos han metido, sobre todo cuando algunos de sus líderes antiguos y actuales han sido investigados por conductas que atentan contra la honorabilidad y la honestidad, llamémoslos másteres o asuntos varios, los que sean.

 

Y casi nada con las nuevas alianzas que plantean en aras de conservar o lograr el poder, pongamos por caso lo que ha sucedido en Andalucía, donde si lo extrapolamos a un gobierno central la ciudadanía lo vamos a pasar fatal porque los indicadores de desigualdad, de pérdida de derechos laborales o sociales sería ingente, la anulación de libertades y la supresión de principios democráticos sería constante, las subidas de impuestos y el aumento de la pobreza iría in crescendo hasta límites insostenibles. Por eso digo, cuidado con las decisiones que tomemos de cara a las urnas porque con la unión de la derecha nos veríamos abocados a perder muchos de los logros sociales conseguidos durante tantos años de lucha. Y para muestra el botón de los nefastos gobiernos de Rajoy.

 

 

Juan Antonio Ojeda Muñoz

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