Sábado, 22 de septiembre de 2018

Director: PACHI BENÍTEZ PEÑATEAñadir a favoritos
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Me amulo

Juan Pi 1w

Aunque muchos lo duden, corran un tupido velo sobre la misma. También un presidente de gobierno de puede amular. Sí, y el señor Rajoy se ha amulado con esta moción de censura promovida por el Psoe.

 

A pesar de todas las cuentas sacadas desde la presentación de la misma, el PP no las tenía todas consigo y aunque ha habido planteamientos y críticas para todos los gustos. Donde algunos como Coalición Canaria, cuando dijeron digo al final terminaron en un plano intermedio, sin mojarse. En fin, ni chicha ni limoná. Por otro lado, están el señor Rivera y Cs que siempre navegan en marea revuelta y que nunca terminan de decidirse dando claros ejemplos de una indefinición total para sacar rédito a cualquier situación. Instalados en la comodidad de la poltrona esperando a que les lluevan los votos desencantados peperos.

 

Otros se implantaron el negativismo  de que el voto de los independentistas no eran válidos y suponía alinearse con ellos, dejando al margen la máxima democrática de que cualquiera tiene derecho a votar lo que crea oportuno y no lo que le interesa al adversario, estigmatizando la situación para restar validez a un cambio necesario en la gobernabilidad del país.

 

Cierto, el Psoe se ha aprovechado de la situación generada por la sentencia del caso Gürtel y todo el cúmulo de corruptelas que se han ido desgranando durante dos legislaturas para ganar terreno electoral haciendo gala de un oportunismo político total, ante un presidente insoportable que esconde la cabeza ante cualquier revés judicial, con el apoyo de un Rivera permisivo ante una corrupción que predica combatir, pero que en los momentos relevantes pasa por alto.

 

Pero al margen de todo esto, está claro que el Sr Rajoy estaba en su derecho de amularse, porque a pesar de las grandes concesiones presupuestarias comprometidas con PNV, CC, NC, etc., se ha quedado sin sus apoyos en este momento crucial para su continuidad en el gobierno con la interferencia del Sr Sánchez que promete mantener a todas las partes lo acordado para los presupuestos 2018.

 

Creo que ese amulamiento no tiene ningún sentido a pesar de haber afirmado que ha conseguido con su quehacer esta España “Una, grande y libre”, emulando los mensajes franquistas, porque lo que ha logrado es el empobrecimiento de los ciudadanos de a pie con más paro, una reforma laboral denigrante, una justicia para ricos, una amplia privatización de lo público, congelación de salarios y pensiones, una educación y sanidad a la deriva y sin recursos, la redacción de una ley mordaza en contra de la libertad de expresión y otros principios democráticos, etc. etc.

 

El Sr Rajoy no se para a pensar que no tiene sentido amularse cuando una tras otra ha ido afirmando que España va bien y los recortes e impuestos iban a más, en los momentos en que ha utilizado los recursos públicos para salvar a la banca y de ese dinero nunca más se supo, en la decisión de ejecutar una amnistía fiscal para salvar el trasero a los suyos en las constantes evasiones de capitales, cuando aparecen grandes listados de miembros del partido con empresas e inversiones a través de paraísos fiscales, en cada proceso de corrupción en que se han visto inmersos miembros del PP, ya sean caso Gürtel, Lezo, Faycán, Púnica, Palma Arena, Bárcenas o Baltar. Y para no seguir enumerado, en todos aquellos en que el Sr Presidente escondió la cabeza cual avestruz ante cualquier imputación, detención o indicios de delito por parte de compañeros de partido tirando de la “presunción de inocencia”, llámese Zaplana, Cifuentes, Botín, Soria, Aguirre, Jaume Matas, Camps; obviando el principio de honestidad negando en muchos casos evidencias en los casos investigados o manteniendo en el cargo a políticos investigados hasta que ha sido insostenible.

 

En fin, que no entiendo por qué se amula el Sr Rajoy y hace dejación de sus funciones marchándose del hemiciclo en pleno debate de la moción de censura, dejando el sillón vacío como una muestra más de su política errática y falta de coherencia, ya que solo aparece para lanzar su discurso o para votar y mientras se instala en una cafetería a verlas venir. Una auténtica falta de respeto, no hacia la institución, que también, sino hacia la ciudadanía en general, porque no solo se está para las maduras, sino también para las duras. Durante los debates parlamentarios bastante que se ha descargado a gusto contra cualquier opositor sin cortarse un pelo y ahora que le tocaba a usted pasar un mal trago desaparece.

 

Encima tenemos que aguantar las explicaciones de sus afines y lacayos que argumentan que no tenía porqué soportar situaciones de humillación. ¡¡Qué falta de integridad política!! Si fue elegido y ocupaba un escaño, su deber era estar presente, no solo para lanzar acusaciones, sino para mostrar un gesto de humildad final ante todos los ciudadanos, aguantando el chaparrón estoicamente y a la espera del resultado definitivo de la moción, la conociera de antemano o no. Para representantes de este calibre no hacía falta que muchos votantes volcaran su confianza porque no ha estado nunca a la altura. Y, ojo, tampoco Pedro Sánchez o el Psoe son santos de mi devoción, pero los cambios siempre son buenos porque nos ofrecen alternativas y expectativas.

 

 

Juan Ojeda Muñoz

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