domingo, 24 de mayo de 2020

Director: PACHI BENÍTEZ PEÑATEAñadir a favoritos
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Por la abstención

Ante el anuncio de las elecciones para el próximo 20 de diciembre en esta colonia africana de España, se ha vuelto a suscitar el debate sobre si concurrir a las mismas o no hacerlo.

 

En una colonia donde los medios escritos, periódicos, revistas, etc. y especialmente el potente medio de la televisión, desde que ésta se estableciera en el archipiélago en el año 1964, se ha convertido en el mecanismo más eficaz con que cuenta la metrópoli para el continuo adoctrinamiento españolizante de los canarios. Por ello, no vale el que cuando se abre el periodo electoral de 15 días, en este corto espacio de tiempo, para los independentistas, por mucho esfuerzo dinero y tiempo que se haga a través de folletos, carteles o vídeos para contar con un minuto de «gloria» y a horas intempestivas que se permite emitir en TV, fructifique en algo positivo.

 

Hay que tener en cuenta que una de las consecuencias de la conquista, aparte del saqueo que produjeron los invasores, fue el despojar a nuestros ancestros de sus creencias y costumbres e implantarles su credo cristiano, y por lo tanto español, y con ello se les arrebató su alma milenaria, sus propias creencias y la pérdida de la conciencia canaria y de su propia visión del mundo.

 

Hoy más que ayer, el canario vive en un medio totalmente españolizado, y así lo expresa, inevitablemente, a través de las elecciones que cada cuatro años se celebra en la colonia. Los canarios y canarias viven sumergidos las 24 horas del día y los 365 días del año en un mundo español como es la televisión, medio por el cual la metrópoli se introduce en los hogares canarios, sin que los independentistas dispongamos poder alguno para evitarlo, y lo mismo pasa con las emisoras de radio y demás medios de comunicación, por lo que 15 días cada cuatro años, resulta algo realmente ridículo.

 

Es ingenuo creer, que en unas elecciones, con las anteriores premisas y en esas condiciones se pueda conseguir algo de un Estado, ya de por sí perverso y tramposo, donde no tienen cabida posicionamientos contrarios a su poder colonial y con un censo electoral fuertemente contaminado por los españoles llegados en las últimas décadas y residentes en el archipiélago, incrustados en puestos de responsabilidad y decisión que ocupan en la colonia, desde las grandes empresas, numerosos organismos, en la política, judicatura, colegios, hospitales, etc., a lo largo y ancho de la «autonomía».

 

El sistema político y «democrático» impuesto, está basado en el control económico: en la extracción de rentas, en un mercado cautivo y en lo político-social en un modelo clientelar que se utiliza como un instrumento para la acumulación de capital de la oligarquía colonial y que ésta sustenta con sus aportes económicos a aquellos partidos, de siglas diversas, que no pongan en cuestión sus incuestionados privilegios, ni la sumisión de Canarias.

 

Consecuentemente el concurrir a unas elecciones españolas en esta colonia, no aporta absolutamente nada a la problemática colonial de Canarias, ni a la crisis que actualmente sufrimos los canarios, donde no se ve salida alguna, en manos de un país corrupto, con un sistema político, social y económico colapsado y cuya democracia está al servicio de unos pocos y no al servicio de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

 

Por el contrario los canarios creemos en unas elecciones sin trampa, libres, que nos doten de verdaderos mecanismos para configurar nuestro propio Estado y así poder construir lo que verdaderamente necesita Canarias.

 

Por todo lo anterior, precisamos una «medicina» a la altura de la enfermedad sicológica que padece el pueblo canario, ya que el colonialismo sólo se rompe, cuando todos los canarios y canarias seamos capaces de luchar y combatir, organizadamente, contra lo que siempre ha sido una penosa enfermedad.

 

Así, cada vez que nos anuncian unas elecciones, estas se presentan siempre como una celebración y como una ventana de compromisos, sin que tal celebración, aquí en la colonia, no deje de ser un mero ritual, al que hay que asistir y con ello llenar las urnas coloniales con los votos de buena parte de los ignorantados e incautos canarios.

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